Consiste en una refinada practica
erótica basada en las ataduras que nació en Japón. Se dice que proviene del
periodo Edo de esa cultura, cuando los samuráis aprendían a inmovilizar al
enemigo mediante laboriosos encordamientos, Hoy en día también se practica en
occidente, pero al contrario que el Bondage, no exige necesariamente que el
atado permanezca inmovilizado por completo.
El placer en esta modalidad
surge, más que en la técnica de atadura, de la relación erótica que se crea
entre el sujeto Dominante y el sumiso. Las sesiones pueden durar horas, y el
enfoque visual es muy importante.
Mientras que el Shibari define la
acción, el Kinbaku se refiere al arte del encordamiento. Es importante resaltar
la diferencia de concepto entre el Shibari Japones y los cordajes de
orientación occidental (Bondage) que solo pretenden generalmente la
inmovilización del sujeto atado. El arte del Shibari no implica forzosamente la
inmovilización y tiene también otros aspectos, como la calidad estética del
conjunto cuerda-atamiento-sumiso o sumisa, el plano triangular formado por el
Dominante, el/a sumis@ y el espectador.
Y tiene además muy en cuenta el efecto energético – negativo o positivo
– sobre ciertos puntos del cuerpo de la persona entregada a la atadura.
Existen tres practicas básicas.
- Shinju: Bondage de senos – las perlas.
- Sakuranbo: Bondage de nalgas – las cerezas.
- Karada: Bondage corporal entero – el cuerpo.
Shinju: se necesitan 3 cuerdas cortas o una larga y una corta.
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| Shinju. |
- 1 Envuelve el tórax con una de las cuerdas, bajo los senos, manteniendo una presión constante. Anuda la cuerda en la espalda, a la izquierda de la Columba vertebral.
- 2 Repetir la operación con otra cuerda, pero justo sobre los senos, a no ser que se emplee una sola cuerda para todo.
- 3 Doblar la cuerda 3 y pasarla bajo las otras entre los senos, cruzándola una o dos veces y luego llevarla hacia la espalda formando una V. Tensar la cuerda a fin de sostener y erguir los senos. Anudar nuevamente la cuerda a la espalda, pero no sobre la columna vertebral.
- 4 La presión mantenida sobre los senos, los irá haciendo cada vez más sensibles, junto con la estimulación de los puntos del Shiatsu.
Sakuranbo: Se necesita de una a tres cuerdas.
- 1 Se toma una cuerda, se dobla y se hace un nudo simple para pasar un bucle. El bucle se realiza bajo el ombligo, se enlaza y talle y se pasa los extremos de la cuerda por el bucle.
- 2 Volver a descender con la cuerda hacia el sexo, pasándola entre los labios mayores, en el caso de una sumisa.
- 3 Volver a subir la entre las nalgas y anudar a la cuerda que ciñe el talle.
Las otras dos cuerdas se enrollan
en torno a ambos muslos, bajo las nalgas, atando sobre el exterior del muslo,
dejando unos 30 cms libres. Con ese trozo, se sube hacia la espalda y se anuda
a la de la cintura. El nombre de esta técnica proviene de la forma de ambas
cuerdas alrededor de los muslos, que evoca un par de “cerezas”.
Karada: Se precisa una cuerda larga.
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| Karada. |
- 1 Se pliega a la cuerda en dos, y se pasa alrededor del cuello, dejando caer ambos cabos a cada lado del cuerpo.
- 2 Hacer un nudo justo por encima de los senos, otro entre los mismos y el tercero a la mitad del camino entre el segundo y el ombligo, y el cuarto entre el ombligo y los genitales.
- 3 La cuerda se pasa entre las piernas, subiendo a lo largo de la Columba y pasando los extremos por el bude del cuello, dejándolos colgar denuevo hacia abajo.
- 4 Ahora se separan ambos extremos y se traen sobre el torax, uno por cada lado, justo bajo los pechos.
- 5 Los cabos bajo las cuerda y se vuelve sobre la espalda, haciendo un nudo.
- 6 La cuerda se pliega en dos, pasando alrededor del cuello, dejando caer un trozo por delante de cada lado del cuerpo.
- 7 Hacer un nudo justo por encima de los pechos, otro entre los pechos , el tercero a mitad de camino entre el segundo y el ombligo, y un cuarto nudo entre el ombligo y el sexo.
- 8 Pasar la cuerda entre las piernas, subir a lo largo de la Columba vertebral y pasar ambos cabos por el bucle del cuello (también se puede empezar de nuevo hacia la espalda, antes de pasar los cabos por el bucle).
- 9 Separar ambos cabos, traerlos sobre el tórax, uno por cada lado, justo bajo los pechos.
- 10 Se pasan los cabos bajo las cuerdas y se llevan a la espalda para pasarlos por el bucle de la espalda.
- 11 Se comienza de nuevo esa misma operación (9 y 10) hasta el fin de la cuerda.
PRECAUCIONES.
La realización incorrecta de las
ataduras, especialmente si las figuras incluyen suspensión total o parcial,
puede provocar lesiones de diversas gravedad en nervios, tejidos o
articulaciones. Para practicar el Shibari, se recomiendan las siguientes
medidas de seguridad:
- El roce de la cuerda sobre la piel puede provocar abrasiones si el movimiento es demasiado rápido o brusco.
- Tener al alcance de mano tijeras (preferible de punta curva) permite cortar las cuerdas rápidamente en caso de emergencia.
- Establecer comunicación (verbal o no verbal) con la persona atada permite detectar situaciones de peligro.
- Se aconseja comprobar regularmente las extremidades de la persona atada.
- Las formas de prevenir daños en nervios y articulaciones varían entre diferentes escuelas.
- Se deben tomar precauciones especiales con sumis@s sin experiencia, con presión sanguínea baja, problemas cardiorrespiratorios oo de circulación.
Esta práctica resulta muy erótica
para ambos participantes (Dominante - sumis@),
Para la persona atada: el efecto
es en parte físico: la presión de las cuerdas sobre puntos sensibles y zonas erógenas,
el roce que puede ser suave o áspero según el tipo de cuerda… En una suspensión
entra en juego la ingrávida sensación de volar y perder los referentes; en una
atadura sobre tatami o una cama el sentirse manejado, empujado, acariciado por
las cuerdas. Los efectos psicológicos son potentísimos y a veces
contradictorios: el chorro de adrenalina al sentirse indefenso y a merced del
atador, frente a la relación y confianza de saberse en buenas manos y poder
librarse de toda responsabilidad y vergüenza.
Para quien ata: Le produce placer
tener a su “victima” a su merced, tener el total derecho de azotarle,
acariciarle, vendar sus ojos para aislarle aun más del mundo exterior. Todo o
nada, según la relación de confianza que ambos tengan. Ya que una comunicación fluida
entre el Atador y atado convierte una sesión de Shibari. Es un cruce entre
baile intenso y pelea de artes marciales…
Para quien Ata, disfrutar la expresión
de la cara de la persona atada, genera un placer infinito, tener a su disposición
las cuerdas realzando y subrayando las contorsiones eróticas de su cuerpo (sumiso)
la postura tanto expuesta como recogida, tensa o relajada, hará de esta práctica
un instante potente y significativo.




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